Dios no tiene amnesia

“Y estando Jesús en Betania, en casa de Simón el leproso, vino a él una mujer, con un vaso de alabastro de perfume de gran precio, y lo derramó sobre la cabeza de él, estando sentado a la mesa” (Mateo 26:6-7).  Probablemente alguno de los que estaban en la casa  pensando en lo que acababa de pasar, se preguntó el ¿por qué esta mujer derramó su perfume  precisamente en la cabeza de Jesús? Y no le tomaría mucho tiempo sacar conclusiones. O al menos una conclusión.

Como el entender que ese perfume en la cabeza del Señor, era la convicción de que su sacrificio no sería olvidado por Jesús. La convicción que este esfuerzo quedaría en la memoria de Jesús. En la mente de Dios. Porque Dios piensa en nosotros decía el profeta en Jeremías 29 y asimismo nuestro trabajo y los sacrificios que hagamos por honrarlo, serán pensamientos que saturen la mente de Dios.

Dale hoy razones a Dios para que piense en ti y recuerda que lo que hacemos para agradarlo quedará en su memoria para siempre.