¡Depende de Nosotros!

“Tu rostro buscaré, oh Jehová” (Salmos 27:8)
Indagar, investigar, escudriñar, averiguar, revolver, sondear, husmear, escarbar, preguntar, fisgonear, explorar, rastrear. Todos sinónimos para la palabra “buscar”. Como a usted le guste, sea cual fuere, todas demandan una acción, si de buscar el rostro de Dios se trata.
Buscarlo, no es únicamente el deseo inmóvil de un creyente, sino el estilo de vida activo, que  por todos los medios trata de explorar a ese Dios que está deseando ser descubierto  por sus hijos, en sus dimensiones más intimas y profundas.

El rey David había tomado una decisión que plasmó en el Salmo 27:8 cuando dijo “…tu rostro buscaré, oh Jehová”. Buscar de Dios es ese anhelo ardiente que empuja al hombre a moverse en pos de un descubrimiento mayor en su  relación con Dios. Deseo que se ve materializado por lo incansable insistencia  de ver a Dios cara a cara, en todas las esferas de su vida. No quedando esta experiencia limitada a los ejercicios espirituales que conocemos (aunque estos son necesarios).

Esta es una decisión personal, que  no está sujeta o condicionada a factores externos, más bien es la determinación interior de una persona consciente de los beneficios  de ver el rostro de Dios. ¡Qué bueno, que depende de nosotros!